
Hola,
Mi nombre es Caroline Bricout, aunque la mayoría de las personas me llaman Cara. Soy profesora de yoga y terapeuta en prácticas de embodiment y somática. También soy estudiante de psicología y psicoanálisis.
A lo largo de mi camino, he tenido la oportunidad de explorar distintas ramas del yoga, como el Tantra tradicional, el Yin, el Hatha y la danza sagrada. Con los años, he adquirido la experiencia necesaria para facilitar retiros y encuentros como círculos de mujeres, ceremonias de cacao y ritos de paso.
Mi Historia Personal
Mi relación con el mundo de la terapia comenzó muy temprano, en el silencio de una pérdida demasiado grande para mis cuatro años. Pocos días después de su nacimiento, perdí a mi hermana. Este acontecimiento marcó profundamente a mi familia y dejó en mí un sentimiento de culpa y un vacío profundo, un vacío que solo comencé a habitar y comprender en la adultez.
Mi adolescencia estuvo atravesada por tormentas internas. En ese momento, aún no contaba con las herramientas para comprender lo que estaba ocurriendo. El cuerpo hablaba mucho antes de que las palabras pudieran existir.
Alrededor de los 23 años, este diálogo se volvió imposible de ignorar. Insomnio, ansiedad, síntomas somáticos… algo dentro de mí estaba pidiendo ayuda.
Fue entonces cuando decidí “probar yoga”. Como muchas personas que no saben nada sobre yoga, simplemente elegí una clase que encajara con mi horario. Terminé en una clase de Ashtanga, guiada por una ex bailarina clásica, muy seria y muy exigente.
Basta decir que, para un primer encuentro, el yoga no tuvo nada de suave ni de relajante.
Recuerdo haber salido de la clase preguntándome qué podía encontrar la gente de calmante en esa práctica, convencida de que claramente no era para mí.
Y, sin embargo, algo quedó.
Algunos años más tarde, durante un retiro en silencio en Tailandia, en el centro de meditación Dipabhāvan, el yoga se presentó de otra manera. Por primera vez, el cuerpo dejó de ser un lugar de lucha para convertirse en un espacio de escucha.
Ahí fue donde se abrió un camino.
Un camino que, desde entonces, no me ha dejado.
” ¡El yoga es una escuela profunda de autodescubrimiento!”
Con el paso de los años, exploré distintos enfoques: Hatha, Yin, Tantra tradicional, prácticas somáticas y danza sagrada. Mi propio proceso me llevó de forma natural hacia una práctica más lenta, más sensible, atenta a los ritmos del sistema nervioso y a la historia que habita en el cuerpo.
Convertirme en profesora de yoga nunca fue un proyecto profesional, sino una continuidad. Una manera de ofrecer aquello que me hubiera gustado encontrar antes: un espacio seguro y respetuoso, donde el cuerpo no tiene nada que demostrar.
Hoy, mi interés por la psicología y el psicoanálisis profundiza esta mirada. Exploro el vínculo entre cuerpo, emociones y experiencia vivida, con el deseo de acompañar a las personas hacia una mayor presencia, integridad y amabilidad consigo mismas.
Comparto este camino con quienes sienten el llamado a liberarse, a reconciliar cuerpo y mente, y a reencontrarse con su true self.
Porque incluso en el vacío y en el dolor, es posible reconstruirse, respirar y sentirse entero.
Si este camino resuena contigo, eres bienvenida/o a contactarme.